Las científicas españolas, grandes olvidadas

26 Julio 2009

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Si bien es cierto que el papel que desempeñaron las grandes mujeres de la historia, especialmente científicas, ha sido relegado hasta hace poco a los cajones del olvido de la comunidad académica; no lo es menos que, en el caso español este problema se agrava teniendo en cuenta que la ciencia estuvo limitada, controlada y censurada a lo largo de los últimos siglos, por parte de los grandes poderes políticos y sociales, y como resultado de la construcción de un estado que hasta  principios del siglo XX ha basado su economía en la agricultura tradicional, privándolo del gran salto cuantitativo y cualitativo, que supusieron las revoluciones industriales que tuvieron lugar en nuestros países vecinos tempranamente, para la historia de la ciencia.

            Se ha de recordar que unos años más tarde de la unión de los reyes católicos a finales de los años ´60 del siglo XV, se instaura en España el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición para mantener la ortodoxia católica del reino y hacer frente a la reforma religiosa iniciada por los protestantes, desde donde, en un primer momento, se prohibió todo libro y de un modo más contundente los de carácter científico. Sin embargo a efectos prácticos y tal como demuestran estudios realizados en las últimas décadas al respecto, como el de José Pardo Tomás,  esta censura estuvo muy limitada por la incapacidad e insuficiencia de los medios burocráticos; a pesar de lo cual, la censura inquisitorial ponía un nueva y fuerte barrera que duraría alrededor de cuatro siglos a un desarrollo más extenso de la ciencia, una ciencia ya de por si mermada por una institución educativa muy restringida a ciertos sectores de una sociedad basada en los estamentos, y por una comunidad que se mantuvo por muchos siglos ajena en buena medida a las transformaciones tecnológicas propias de sus tiempos.

            Si pensamos en el papel de las mujeres científicas en este período de la historia, se debe sumar una dificultad más: la visión de la mujer desde una perspectiva fuertemente patriarcal, por lo que era considerada un ser débil, cuya función quedó cada vez más limitada al ámbito de lo privado. Se ha de recordar que durante la Inquisición las mujeres que practicaban la medicina y otras ciencias podían ser fácilmente acusadas y castigadas por ser consideradas brujas.

 

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            Más adelante y una vez finalizado el periodo inquisitorial, que no fue abolido hasta 1834 bajo la regencia de Mª Cristina, la situación no mejoró notablemente para las mujeres científicas debido a las creencias de la época y al retraso industrial que siguió manteniendo los estudios científicos en un segundo plano; y a la represión de las mismas más tarde durante los regimenes dictatoriales de carácter conservador en el siglo XX.

            Quizás a todo esta suma de acontecimientos y características históricas del desarrollo del estado español, se le deba la aparente inexistencia del papel que desenvolvieron las científicas de todos los ámbitos y de todas las épocas en España; ya que muchas tuvieron que recurrir a la utilización de seudónimos y disfraces para desarrollar sus investigaciones, dificultando en la actualidad el desenmascaramiento de estas revolucionarias y la iluminación que pretenden arrojar científicos sociales de todos los campos sobre el tema.

            María Andrea Casamayor es un claro ejemplo de la existencia y del gran peso que han tenido estudiosas españolas en todas las épocas para la historia de la ciencia.

            Nacida a principios del siglo XVIII en Zaragoza, fue discípula de los padres Escolapios a quienes más tarde dedicaría una de sus dos obras, Tirocinio Aritmético, firmada bajo un seudónimo masculino dadas las exigencias de la época: Casandro Mames de la Marca y Arioa. Pseudónimo que también tuvo que utilizar para su segunda obra, El para si solo.

            Fue reconocida por su manejo de las matemáticas y más especialmente de la rama de la aritmética y actualmente ha sido rescatada del olvido por tratarse de la primera mujer científica española de la que se conservan obras escritas y cuya biografía ha sido recogida entre las de otras grandes científicas de la historia en un libro de María José Casado Ruiz de Lóizaga titulado Las damas del laboratorio: mujeres científicas en la historia.

 

 

Enlaces de interés:

http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=493331

http://www.sabuco.com/ei/fil%C3%B3sofas_y_cient%C3%ADficas_moderna.htm

http://ddd.uab.cat/pub/dynamis/02119536v12p382.pdf

http://www.morfonet.cl/secciones/informe/00i2.htm

http://www.morfonet.cl/secciones/informe/00i2.htm

3 comentarios

  • Gurkhy says:

    Al leer este post, no he podido evitar recordar una asignatura de libre elección que cursé hace un par de años. La asignatura se llamaba “Mujeres economistas”. Era de la rama de historia, y la única clase donde se podían estudiar las teorías y biografías de las mujeres economistas de los siglos XVlll al XX. En ninguna otra asignatura se mencionana sus nombres, y algunas fueron muy importantes, como Jane Marcet, precursora de la economía clásica, o la mismísima Rosa Luxemburgo.

    Estas mujeres escribieron libros y fueron conocidas y respetadas en su época. Por supuesto, no había ninguna española, ya que como ha señalado Patricia, España es un caso a parte, donde tuvieron muchas menos oportunidades y el retraso fue notable (tanto en ciencias puras como sociales).

    Si a pesar de ser conocidas y respetadas, estas mujeres sólo se pueden estudiar en una asignatura en concreto, y apenas se las menciona en los libros sobre historia de la economía, ¿qué podemos esperar de las científicas españolas, que ni fueron reconocidas ni mucho menos respetadas?

    Una vez más la historia nos enseña cuan estúpido puede llegar a ser el ser humano, escondiendo y destruyendo a estas mujeres que tanto habrían enriquecido nuestro conocimiento.

    Es también digno de mencionarse, junto al caso de María Andrea Casamayor el de Emilia Poch, una mujer que luchó toda su vida para dedicarse a la medicina y defendió la igualdad de la mujer. Toda una luchadora.

    Animo a todos los que lean este post a que cursen como asignatura de libre elección “Mujeres economistas” (si pueden, es de la UCM y me temo que sólo los que pertenezcan a esta Universidad podrán hacerlo…) Conste que en la clase no sólo éramos chicas. Había pocos chicos, pero había.

    Gurkhy

    Enlaces de interés:

    Artículo sobre la mujer científica en España (en la actualidad)

    http://investigacion.universia.es/mujer-ciencia/espanya/index.htm

    Entrevista a Antonia Rodrigo (biógrafa de Amparo Poch y otras mujeres científicas. Esta entrevista en concreto trata sobre la lucha de Amparo Poch por dedicarse a la medicina)

    http://antoncastro.blogia.com/2005/111601-historia-de-amparo-poch-una-mujer-libre.php

    Reseña del libro “Mujeres economistas”

    http://www.rebelion.org/docs/85022.pdf

  • Víctor Eloy Pérez García says:

    Efectivamente Patricia, es tremendo analizar algunos acontecimientos de la historia. La persecución que sufrieron miles de personas durante varias generaciones podría denominarse “exterminio” si no fuera por algunos matices conceptuales. Resulta desolador que los representantes de la bondad en la tierra fueran capaces de tales atrocidades.

    El mundo científico fue claramente de los más perseguidos y lastrados. Fueron muchos los genios torturados y las obras quemadas que podrían haber tenido un impacto radical en la sociedad de la actualidad.

    La literatura sobre el tema es muy abundante aunque poca gente podría decir hasta qué punto está completa y es veraz. Es bien sabido que la historia la escriben los vencedores y no los vencidos. Desgraciadamente, en este caso, parte de los vencidos eran hombres y mujeres que solo trataban de mostrarnos la verdad a través de la ciencia.

    Uno de los libros que mejor puede darnos una mejor imagen de lo que sucedió es “Beatas y Endemoniadas: mujeres heterodoxas ante la Inquisición S. XVI al XIX” de Adelina Sarrión. En él podremos saber cómo vivían la religiosidad las mujeres de la época y conocer de primera mano algunos de los casos más impactantes de la persecución de la Inquisición.

    Por suerte para todos, la Iglesia del siglo XXI está cada vez más abierta a los avances científicos y sus métodos de captación son mucho menos violentos. El reconocimiento de su error es bien recibido pero será imposible sustituir aquellas aportaciones que se convirtieron en cenizas.

    Enlaces de interés:

    http://fresqui.com/ciencia/otras/brujas-mujeres-sabias-e-inquisicion/-65374

    http://www.nodo50.org/mujerescreativas/inquisicion.htm

    http://www.luxdomini.com/inquisicion_ciencia.htm

  • Jorge Ruiz says:

    Lamentablemente este articulo refleja gran parte de la realidad española en el campo de la ciencia. Por diversas circunstancias mostradas en el articulo hemos sufrido un avance mucho menos intenso que en otros países, y esto ha influido para que la mujer en nuestro país tuviera todavía menos oportunidades que aquellas de otros países más o menos cercanos al nuestro. Todos los condicionantes nombrados en el articulo nos sirven para darnos cuenta de la dificultad añadida que han tenido estas mujeres españolas científicas. Por ello, creo que merecen todo el reconocimiento posible y yo personalmente otorgo un mérito incalculable a estas personas que bajo las condiciones más adversas hicieron proyectos magníficos. Para mí, cada persona es ella misma con sus circunstancias, y por lo tanto hay que valorar todo ello. En el caso de nuestro país, queda suficientemente demostrado que las circunstancias derivadas del contexto social, religioso y cultural eran pésimas. Por eso, otorgaría un valor añadido a todas las conquistas científicas desarrolladas dentro de este encuadre.

    http://www.fuenterrebollo.com/faqs-numismatica/cientificas.html

    http://comunidad.terra.es/blogs/mujerescientificas/default.aspx

    http://html.rincondelvago.com/mujeres-cientificas.html

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